Menos alcohol, más pastillas: el estudio que nadie leyó completo
Chile lleva 30 años registrando su vínculo con las drogas. Desde 1994, SENDA aplica cada dos años el Estudio Nacional de Drogas en Población General — el sondeo más exhaustivo del país sobre la materia. En diciembre de 2025 se presentaron los hallazgos del 16° levantamiento. Participaron 18.668 personas de entre 12 y 65 años, representativas de 11.396.772 habitantes de 109 comunas.
El titular que circuló en los medios fue tranquilizador: el uso mensual de alcohol llegó a su nivel más bajo en toda la serie histórica. Cierto. Pero la lectura completa de las cifras es bastante más compleja.
La paradoja que el titular no dice
El 34,6% de los chilenos declaró haber ingerido alcohol en el último mes. El registro más bajo desde que la encuesta comenzó. En 1994 el índice era 40,4%. Alcanzó su techo en 2002 — 59,6% — y desde entonces acumula 25 puntos de caída en 22 años.
Pero entre quienes sí bebieron durante el período, el 47,2% reportó al menos un episodio de embriaguez. Casi uno de cada dos. La intoxicación se define como cinco o más tragos en una sola ocasión para hombres y cuatro o más para mujeres.
Hay menos personas bebiendo. Las que lo hacen, beben más intenso.
En 2014 ese porcentaje de embriaguez era 43,7%. En 2018 trepó a 56,3%. En 2022 se estabilizó en 50,7%. La caída a 47,2% en el período más reciente es con respaldo estadístico, pero sigue siendo un indicador crítico. Que casi la mitad de quienes ingieren alcohol llegue a la intoxicación en un mes es el patrón de ingesta concentrada que explica por qué la mortalidad vinculada a trastornos por alcohol en Chile supera el promedio de la OCDE.
34,6% | Uso mensual de alcohol — mínimo histórico desde 1994. En 2002 era 59,6%. SENDA · 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General. |
47,2% | De quienes bebieron en el último mes llegaron a la embriaguez. Uno de cada dos. SENDA · 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General. |
10,1% | Tasa anual de marihuana — punto más bajo en una década. Era 14,5% en 2016. SENDA · 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General. |
2,2% | Ingesta de tranquilizantes sin receta — alza con respaldo estadístico. El dato más inquietante. SENDA · 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General. |
Marihuana: la incidencia cae, la percepción de riesgo sube
La tasa anual de marihuana bajó de 10,9% en 2022 a 10,1% en el período más reciente. El punto más bajo en una década. El techo fue 14,5% en 2016, coincidiendo con el auge del debate sobre la despenalización y el uso medicinal. La tendencia desde entonces es descendente.
El descenso se concentra en mujeres, en el tramo de 12 a 18 años y en mayores de 45. En jóvenes de 19 a 25 años el hábito se mantiene más estable.
El indicador que va en dirección contraria: la percepción de riesgo frente al uso experimental de cannabis subió al 44,0% — uno de los registros más altos en diez años. En 2014 era 29,2%, su mínimo. La brecha entre ese porcentaje y la búsqueda activa de rehabilitación sigue siendo enorme.
En la investigación del Reto 21 Días de SinAdicciones.org con 1.022 participantes, solo el 7,5% señaló la marihuana como su sustancia principal al buscar ayuda. La razón más documentada: la narrativa cultural que la presenta como inocua impide que quienes tienen dependencia la identifiquen como enfermedad. El test gratuito de SinAdicciones.org permite evaluar el nivel de riesgo con criterios clínicos establecidos.
Cocaína y pasta base: lo que las cifras no capturan
La tasa anual de cocaína fue 0,8%, frente al 0,9% del período anterior — una reducción con respaldo estadístico en el nivel socioeconómico medio. La pasta base se mantiene en 0,3%, su mínimo histórico en toda la serie.
Las encuestas de población general registran incidencia de uso en la comunidad. No capturan quién solicita atención clínica. El perfil de quien pide ayuda en un centro de rehabilitación es radicalmente distinto al de la muestra general. En el levantamiento de SinAdicciones.org, la cocaína fue la sustancia principal en el 59,3% de los casos y la pasta base en el 22,8%. Las dos drogas con tasas bajas en la encuesta poblacional concentran más del 80% de la demanda de rehabilitación.
La distancia entre el porcentaje que usa y el que busca ayuda es una de las brechas más relevantes del aparato de salud chileno. No es un problema de magnitud del hábito. Es un problema de acceso, de estigma y de una red sanitaria que no tiene capacidad para responder a la demanda real.
Tranquilizantes sin receta: lo que nadie está mirando
Entre 2020 y el período más reciente, el uso de tranquilizantes sin prescripción médica pasó de 2,0% a 2,2%. El alza tiene respaldo estadístico. Es el único indicador que sube de forma constante en el período analizado.
Los analgésicos sin receta bajaron de 1,5% a 1,0% — también con respaldo estadístico. Las drogas sintéticas pasaron de 1,2% a 0,9%.
El aumento de tranquilizantes sin receta requiere atención clínica específica. Las benzodiacepinas — clonazepam, alprazolam, lorazepam — generan dependencia física con la misma lógica que las sustancias ilícitas: el cerebro adapta su funcionamiento a la presencia del compuesto y cuando se retira, la abstinencia es real y en algunos casos severa. La diferencia es que se obtienen en una farmacia. Eso hace que la percepción de riesgo caiga dramáticamente.
El aparato de salud chileno no tiene protocolos diferenciados para la dependencia a benzodiacepinas. La mayoría de los centros de rehabilitación trabajan principalmente con dependencia a sustancias ilícitas o alcohol. Para revisar qué establecimientos en Chile tienen oferta para este tipo de cuadro, el directorio de SinAdicciones.org tiene más de 130 centros verificados en las 16 regiones del país.
Menos ofrecimientos: lo que dice el mercado
Otro hallazgo relevante: la proporción de habitantes que declaró haber recibido ofrecimientos de drogas ilícitas bajó en todas las categorías.
La oferta de marihuana cayó de 20,1% a 16,3% — reducción con respaldo estadístico. La de cocaína pasó de 4,8% a 4,0%. La pasta base de 2,2% a 1,6%.
Esa reducción puede interpretarse de dos formas. Las políticas de control han disminuido la disponibilidad. O la encuesta mide percepción de oferta, no oferta real, y si el hábito de ciertas sustancias se normaliza, el ofrecimiento deja de percibirse como tal. Los dos fenómenos pueden coexistir. La reducción de ofrecimientos va en todo caso en la misma dirección que la baja en incidencia.
Lo que el titular no desglosa: género y edad
Alcohol
La reducción en ingesta mensual de alcohol se registra tanto en hombres como en mujeres, en el tramo de 26 a 34 años y en el de 45 a 64. El grupo con mayor resistencia a la baja sigue siendo el de 19 a 25 años — la franja donde el patrón de beber concentrado en fines de semana es más prevalente.
Marihuana
El descenso en la tasa anual de cannabis se concentra en mujeres, en adolescentes de 12 a 18 años y en mayores de 45. Los jóvenes adultos de 19 a 34 años mantienen índices más altos y la variación no alcanza respaldo estadístico en ese segmento.
Tabaco
El hábito diario de tabaco bajó de 17,7% a 16,5% — reducción estadísticamente sólida en el tramo de 45 a 64 años. En 1994 el 30,6% de la población fumaba a diario. Hoy es la mitad. Es uno de los avances de salud pública más consistentes de tres décadas en Chile.
Lo que la encuesta no captura
El 16° Estudio Nacional de Drogas mide tasa de uso en la comunidad. Es el instrumento más robusto del país para monitorear tendencias. Tiene, sin embargo, limitaciones estructurales que vale la pena nombrar.
No distingue entre uso recreativo y uso problemático. Un 10,1% de tasa anual de marihuana abarca desde quien la usó una vez en el año hasta quien la usa a diario. El sondeo no separa esos perfiles.
No registra acceso real a atención ni calidad de los servicios disponibles. Chile tiene 700.000 personas con hábito problemático activo según los propios datos de SENDA. Solo 1 de cada 12 accede a algún tipo de cuidado. Esa brecha no aparece en los resultados porque el cuestionario no indaga en eso.
No registra patología dual. El 95,1% de quienes buscaron ayuda a través del Reto 21 Días de SinAdicciones.org tenía además un trastorno de salud mental coexistente — depresión, ansiedad, trastorno bipolar. La encuesta de SENDA no incluye ese cruce.
Las tasas de incidencia son indispensables para diseñar políticas de prevención. Para diseñar políticas de rehabilitación, hacen falta otros instrumentos.
Para entender el perfil real de quienes buscan ayuda activamente en Chile, el Estudio Reto 21 Días de SinAdicciones.org con 1.022 participantes es el análisis más reciente disponible. Libre, público y sin registro.
Treinta años de cifras. Una sola brecha que no cierra
En 1994 el 30,6% de la población fumaba a diario y el 40,4% bebía al menos una vez al mes. Hoy el tabaco diario está en 16,5% y el alcohol mensual en 34,6%. Esas tendencias reflejan décadas de políticas de prevención, regulación del tabaco y cambios culturales verificables.
La misma serie de 30 años deja ver algo más incómodo: los patrones de ingesta intensa son más resistentes que la incidencia general. Los tranquilizantes sin receta suben. La brecha entre quienes tienen un hábito problemático y quienes acceden a atención no se achica.
Los registros del 16° levantamiento son una buena señal rodeada de preguntas. La lectura completa no es opcional.
Test gratuito de dependencia — Anónimo. Sin registro. Basado en OMS y DSM-5.
→ Hacer el test en SinAdicciones.org
Directorio verificado — 130+ centros en las 16 regiones de Chile.
→ Ver el directorio en SinAdicciones.org
Estudio Reto 21 Días — 1.022 participantes. Datos públicos y gratuitos.
→ Ver el estudio en SinAdicciones.org
Fuentes
SENDA — Observatorio Chileno de Drogas. (2025). 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General. Gobierno de Chile.
SinAdicciones.org. (2026). Estudio Reto 21 Días sin Drogas. n=1.022 participantes voluntarios. sinadicciones.org/estudio-reto-21-dias.
NIDA — National Institute on Drug Abuse. (2023). Drugs, Brains, and Behavior: The Science of Addiction.
OPS/OMS. (2026). Trastornos por consumo de drogas: creciente preocupación de salud pública en las Américas.
Centros Destacados
Sobre el autor

Ricardo Manzur Carrasco
Editor & Periodista Especializado en Adicciones
Periodista con más de 20 años de carrera, ex editor nacional. Certificado por OPS/OMS y SENDA en neurobiología del consumo y política de drogas. Investiga y escribe sobre rehabilitación, salud mental y políticas públicas en Chile.