Adicciones en adultos mayores: señales y cómo actuar
Alberto tiene 71 años y lleva cuarenta trabajando en construcción.
Se jubiló hace tres. El primer año lo pasó bien: arreglaba cosas en la casa, veía el fútbol, almorzaba los domingos con sus hijos. El segundo año sus hijos notaron que llegaba a los almuerzos con un olor diferente. El tercero dejaron de invitarlo tan seguido porque los nietos preguntaban cosas que nadie sabía cómo responder.
Alberto no se considera alcohólico. Bebe lo mismo que siempre, dice. Dos vasos de vino en el almuerzo, uno en la cena. Lo que pasa es que ahora tiene más tiempo y el vino ayuda a que las tardes no se hagan tan largas.
Su médico le recetó clonazepam hace dos años para dormir. Nunca revisaron si seguía necesitándolo. Alberto lo ingiere con el vino del almuerzo porque así le hace más efecto.
Ninguno de sus hijos sabe que esa mezcla puede matarlo.
Lo que el sistema no está detectando en personas de 60 años o más
El primer estudio específico sobre consumo de drogas y alcohol en personas de 60 años o más en Chile fue publicado por SENDA en 2021. Los hallazgos desconcertaron al propio organismo.
El director de SENDA en ese momento lo dijo sin rodeos: los resultados son contraintuitivos. Quienes más beben entre los mayores de 60 no son los aislados, los que perdieron todo, los que viven solos. Son personas ocupadas, con estudios superiores, que viven acompañadas.
Por eso nadie lo detecta. Y por eso tampoco nadie lo busca.
42,6% | de las personas de 60 años o más consume alcohol mensualmente en Chile, según el Estudio SENDA 2021. En hombres llega al 51,6%. En mujeres al 34,2%. |
52% | de quienes beben en ese grupo etario presenta patrones de ingesta de riesgo, según el mismo estudio. |
1 de 12 | personas con enganche grave accede a algún tipo de atención en Chile, según la UNODC 2026. En personas mayores, esa cifra probablemente es peor. |
14,1% | de los adultos mayores en el mundo usa tranquilizantes o sedantes, según la OMS. En muchos casos, con prescripciones que llevan años sin revisión. |
Cuatro dependencias que nadie espera encontrar después de los 60
Alcohol: el uso que se llama costumbre
El alcohol es la droga más consumida por personas mayores en Chile y en el mundo. Con la edad, el organismo lo procesa con mucha más lentitud.
El hígado reduce su capacidad metabólica. El agua corporal disminuye. El sistema nervioso se vuelve más sensible a sus efectos. La misma cantidad que alguien ingería a los 40 sin consecuencias visibles, a los 70 genera niveles de alcoholemia significativamente más altos y durante más tiempo.
A eso se suma que el alcohol interactúa con la mayoría de los fármacos que toman las personas mayores: anticoagulantes, antihipertensivos, hipoglicemiantes, ansiolíticos, antidepresivos. Algunas de esas interacciones pueden ser fatales.
La familia lo naturaliza. El abuelo siempre tomó vino en el almuerzo. Es su costumbre. Y nadie revisa si esa costumbre se convirtió en enganche.
Benzodiacepinas y tranquilizantes: el enganche con receta
Clonazepam, diazepam, lorazepam: fármacos indicados originalmente para la ansiedad o el insomnio que llevan años tomándose sin que nadie haya evaluado si siguen siendo necesarios.
Los criterios de Beers, una lista de medicamentos potencialmente inapropiados en personas de esta edad elaborada por la Sociedad Americana de Geriatría, incluyen a todas las benzodiacepinas como de uso problemático: aumentan el riesgo de caídas, fracturas, deterioro cognitivo y accidentes de tránsito.
Según la OMS, el 14,1% de las personas mayores en el mundo las usa. En Chile, el 16° Estudio Nacional de Drogas de SENDA 2024 documentó que el uso de tranquilizantes sin receta subió del 1,8% en 2022 al 2,2% en 2024. El patrón de prescripción sin seguimiento se repite en todas las edades.
Suspender las benzodiacepinas de golpe después de un uso prolongado puede provocar convulsiones. La retirada debe ser gradual y supervisada. Quienes lo intentan solos fracasan sin entender por qué.
Opioides y analgésicos: cuando el dolor abre la puerta
El dolor crónico es uno de los cuadros más frecuentes después de los 60. Artrosis, neuropatía diabética, dolor lumbar, secuelas de fracturas. Cuando ese malestar no se trata bien, la persona busca alivio donde puede encontrarlo.
Los opioides indicados para el manejo del dolor, tramadol, morfina, oxicodona, generan tolerancia y enganche con la misma facilidad en personas mayores que en cualquier otra edad. La diferencia es que en quienes superaron los 60 el riesgo de caídas, confusión y depresión respiratoria es significativamente mayor.
La automedicación con analgésicos de venta libre también genera daño. El uso excesivo y prolongado de antiinflamatorios no esteroidales como el ibuprofeno deteriora los riñones y el estómago. Y el paracetamol en dosis altas combinado con alcohol es hepatotóxico.
Juego patológico: la adicción que parece entretenimiento
Los casinos en Chile tienen una clientela mayoritariamente mayor de 60. La jubilación quita estructura, propósito y compañía. El casino entrega las tres cosas a la vez: horario, actividad y gente alrededor.
El juego patológico activa los mismos circuitos cerebrales de recompensa que las drogas. La dopamina se libera con la anticipación del premio, no con el premio mismo. Una vez que ese circuito se condiciona, la conducta se vuelve compulsiva.
Quienes desarrollan esta dependencia suelen compartir características: jubilación reciente, viudez, pérdida de red social. El deterioro avanza inadvertido porque empieza con salidas que parecen inofensivas y deriva en deudas y aislamiento.
Por qué el entorno no lo detecta hasta que ya es grave
Hay razones clínicas y culturales que explican por qué estas dependencias pasan inadvertidas durante tanto tiempo.
Los síntomas se confunden con el envejecimiento
El deterioro cognitivo que genera el alcohol crónico se parece al de la demencia. El insomnio que produce el enganche a benzodiacepinas se parece al insomnio propio de la vejez. La tristeza que acompaña al juego patológico se confunde con depresión por la edad. El especialista que no pregunta específicamente por el uso no lo va a ver.
La familia acepta lo que siempre fue así
El abuelo siempre tomó. La abuela siempre fue al casino los jueves. El papá siempre tomó su pastillita para dormir. Cuando el uso lleva décadas, se convierte en parte de la identidad de la persona y nadie lo cuestiona.
La persona mayor no se reconoce en el perfil del adicto
La imagen del adicto que construyó la cultura popular es joven, marginalizado, con todo perdido. Un jubilado de 72 años con pensión propia, familia y casa no se ve en esa imagen. Por eso no busca ayuda aunque la necesite.
El sistema sanitario no tiene protocolos específicos
La mayoría de los programas de rehabilitación en Chile están diseñados para personas en edad laboral. Quienes superaron los 60 tienen necesidades distintas: enfermedades coexistentes, interacciones farmacológicas, menor movilidad, diferente red de apoyo. Un centro sin experiencia en ese grupo etario puede hacer más daño que bien.
Cinco preguntas que pueden cambiar todo
1. ¿Cuánto bebe realmente? ¿Alguien se lo ha preguntado?
El primer paso para detectar un cuadro de uso problemático en una persona mayor es preguntarlo directamente. Los médicos de atención primaria rara vez incluyen esa pregunta en las consultas de rutina. Y cuando la incluyen, la formulan de una forma que facilita la minimización. ¿Toma usted alcohol? genera una respuesta distinta a ¿Cuántos vasos de vino toma al día?
2. ¿Sus medicamentos fueron revisados en el último año?
Las prescripciones de benzodiacepinas en personas mayores deberían revisarse al menos una vez al año para evaluar si siguen siendo necesarias, si la dosis es adecuada y si existe algún grado de enganche. En la práctica, muchas se renuevan automáticamente durante años sin esa evaluación.
3. ¿Qué hace con su tiempo libre? ¿Ha cambiado eso en el último año?
La jubilación, la viudez o el aislamiento social son los principales gatillantes de dependencias en personas mayores. Preguntar por la rutina, las actividades y los vínculos es tan importante como preguntar por el uso. El vacío que llena la sustancia o la conducta compulsiva siempre viene de algún lugar.
4. ¿Los síntomas que atribuimos a la edad son realmente eso?
El deterioro cognitivo leve, los problemas de equilibrio, los cambios de humor y el insomnio pueden tener múltiples causas. Antes de atribuirlos al envejecimiento, vale la pena descartar que sean consecuencia de un uso problemático. El test gratuito de SinAdicciones.org puede orientar los pasos siguientes de forma anónima y sin registro.
5. ¿Sabe si mezcla alcohol con sus medicamentos?
La mayoría de las personas mayores que combinan alcohol con benzodiacepinas, antidepresivos o analgésicos no saben que esa mezcla es peligrosa. El profesional que indicó el fármaco no siempre pregunta por el consumo de bebidas alcohólicas. Y la persona no relaciona lo uno con lo otro porque vienen de mundos distintos: la farmacia y la mesa del almuerzo.
Cómo hablar del tema sin que la conversación termine mal
Para las familias
Hablar con un familiar mayor sobre su uso requiere evitar el reproche y partir de la preocupación concreta: noté que últimamente bebes más, me preocupa cómo puede afectarte con tus medicamentos. Eso abre una puerta diferente a la que abre el ya estás bebiendo de nuevo.
Acompañar al especialista y mencionar el uso directamente, si la persona no lo hace, es una intervención concreta que puede cambiar el abordaje. El médico que sabe que su paciente de 72 años toma clonazepam y bebe dos vasos de vino al día tiene información clínica que de otra manera no tiene.
Crear estructura y propósito es tan importante como detectar el cuadro. Si el uso llena un hueco de tiempo, soledad o falta de sentido, reducirlo sin trabajar ese hueco rara vez funciona. Actividades con horario, vínculos sociales activos y proyectos concretos protegen a cualquier edad.
Para los propios adultos mayores
Reconocer que algo cambió en la relación con el alcohol, los medicamentos o el juego es el primer paso. Y ese reconocimiento no requiere tocar fondo. Si sientes que necesitas más cantidad para sentir el mismo efecto, que el malestar aparece cuando no consumes, o que organizar el día alrededor del uso se convirtió en algo automático, vale la pena conversarlo con alguien. La patología dual, la coexistencia de dependencia y trastorno afectivo, es especialmente frecuente en personas mayores: la depresión, la ansiedad y el dolor emocional son muchas veces la puerta de entrada al uso problemático.
Lo que el mundo ya sabe y Chile todavía ignora
La situación no es exclusiva de Chile. El cuadro está documentado en múltiples estudios internacionales y el panorama proyectado es preocupante.
Un informe de la UNODC advierte que el envejecimiento de la población mundial va a producir un aumento significativo en el número de personas mayores con trastornos por uso de sustancias en las próximas décadas. Las proyecciones indican que para 2030 el número de personas mayores con enganche al alcohol en Estados Unidos se habrá duplicado respecto a 2010.
La OMS estima que el 10% al 15% de las personas mayores en el mundo presenta un uso problemático de alcohol. Y que entre el 5% y el 14% ingiere psicofármacos de forma inadecuada o dependiente.
En Europa, el European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction documentó que las personas mayores son uno de los grupos con mayor crecimiento en demanda de atención por alcohol en la última década. Y que los servicios sanitarios no están adaptados para atenderlos.
10-15% | de las personas mayores en el mundo presenta uso problemático de alcohol, según la OMS. |
5-14% | usa psicofármacos de forma inadecuada o dependiente, según el mismo organismo |
2x | se duplicará el número de personas mayores con enganche al alcohol en EE.UU. para 2030 respecto a 2010, según proyecciones de la UNODC. |
Dónde buscar ayuda en Chile
En el directorio de SinAdicciones.org hay más de 100 centros verificados en las 16 regiones del país. Antes de contactar cualquier establecimiento, vale la pena preguntar específicamente si tienen experiencia en atención de personas mayores y si su programa considera las particularidades clínicas de ese grupo: enfermedades coexistentes, interacciones farmacológicas, movilidad y red de apoyo.
El médico de cabecera es siempre el primer punto de contacto. Si el profesional no pregunta por el uso en las consultas de rutina, el familiar o la propia persona puede mencionarlo directamente. Esa información cambia el abordaje.
Fonodrogas, el servicio gratuito de SENDA, atiende al 1412 las 24 horas. Es confidencial y orienta sobre los pasos siguientes sin necesidad de identificarse.
Alberto, seis meses después
Los hijos de Alberto tuvieron la conversación que llevaban dos años postergando. No fue fácil. Él se defendió, dijo que exageraban, que siempre había bebido lo mismo.
Pero uno de sus hijos había hablado con el especialista antes de la reunión familiar. El profesional confirmó que la mezcla de clonazepam y alcohol que Alberto tomaba a diario era clínicamente peligrosa. Eso cambió el tono de la conversación. Ya no era una cuestión de opiniones. Era información médica concreta.
Alberto aceptó una consulta psiquiátrica. El diagnóstico fue enganche leve al alcohol con uso inadecuado de benzodiacepinas. El abordaje incluyó una retirada gradual del clonazepam supervisada, trabajo con un psicólogo para manejar la ansiedad sin medicación, y la incorporación a un grupo de personas mayores que se reúne tres veces por semana en un centro comunitario de su comuna.
Las tardes ya no se le hacen tan largas.
El primer paso no requiere estar seguro
Si algo de lo que leíste aquí resuena con alguien de tu familia, el test gratuito de SinAdicciones.org incluye orientación para familias. Es anónimo, sin registro y tarda menos de cinco minutos. Lo que aprendas puede cambiar la conversación que llevas tiempo postergando.
Las dependencias en personas mayores tienen terapia. Y cuanto antes se identifican, más efectivo es el resultado.
Fuentes
SENDA. Estudio sobre uso de alcohol y otras drogas en población de 60 años o más. Santiago de Chile, agosto 2021. https://www.senda.gob.cl/noticia/gobierno-entrega-resultados-del-primer-estudio-sobre-consumo-de-drogas-y-alcohol-en-personas-mayores/
SENDA. 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General 2024. Diciembre 2025. https://www.interior.gob.cl
OMS. Informe mundial sobre el alcohol y la salud 2024. https://www.who.int
UNODC. Informe Mundial sobre Drogas 2026. https://www.unodc.org
American Geriatrics Society. AGS Beers Criteria for Potentially Inappropriate Medication Use in Older Adults. Journal of the American Geriatrics Society. 2019.
European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction. Older drug users: a growing challenge for health and social care systems. EMCDDA, 2021.
SinAdicciones.org. Estudio Reto 21 Días. 2026.
Centros Destacados
Sobre el autor

Ricardo Manzur Carrasco
Editor & Periodista Especializado en Adicciones
Periodista con más de 20 años de carrera, ex editor nacional. Certificado por OPS/OMS y SENDA en neurobiología del consumo y política de drogas. Investiga y escribe sobre rehabilitación, salud mental y políticas públicas en Chile.